Vitamina D en analíticas: cuando “estar en rango” no es suficiente para rendir
La vitamina D es uno de los marcadores más relevantes en la analítica de un deportista. En muchos casos, los valores aparecen dentro del “rango normal” del laboratorio, pero eso no siempre significa que sean óptimos para el rendimiento deportivo. Estar en rango clínico evita patología, pero no garantiza el máximo desempeño físico.
La vitamina D participa en la función muscular, la síntesis proteica, la salud ósea y la respuesta inmunitaria. Niveles insuficientes se han asociado con menor fuerza, mayor riesgo de lesión y peor recuperación. El consenso de la Endocrine Society define deficiencia por debajo de 20 ng/mL e insuficiencia entre 21–29 ng/mL, recomendando niveles ≥30 ng/mL para la población general. En deporte, revisiones recientes sugieren que mantener valores en torno a 40–50 ng/mL puede ser más adecuado para optimizar función muscular y reducir riesgo de lesión, especialmente en atletas con alta carga de entrenamiento.
En futbolistas y otros deportistas de interior o con poca exposición solar, la prevalencia de insuficiencia es elevada durante otoño e invierno. Además, la mayor concentración de melanina en personas de piel oscura reduce la síntesis cutánea de vitamina D ante la misma exposición solar, lo que puede requerir una monitorización más estrecha.
Interpretar correctamente una analítica no es solo comprobar si “está en verde”. Ajustar micronutrientes como la vitamina D puede marcar la diferencia entre mantener el nivel o dar un salto de rendimiento. En alto nivel competitivo, los detalles importan.



