Descanso y lesiones en deportistas: el papel clave del sueño en el rendimiento
El descanso no es un complemento del entrenamiento: es parte del entrenamiento. La evidencia científica muestra que dormir poco o dormir mal se asocia con un mayor riesgo de lesión y con una recuperación más lenta tras el esfuerzo. En estudios prospectivos con deportistas jóvenes, aquellos que dormían menos de 8 horas por noche presentaron hasta 1,7 veces más riesgo de lesionarse que quienes descansaban adecuadamente. Revisiones posteriores en población atlética han confirmado esta relación entre menor duración/calidad del sueño y mayor incidencia de lesiones musculoesqueléticas.
Algunos Tips
En días de partido es frecuente que el descanso empeore debido a la activación precompetitiva, cambios de horarios o viajes. Estudios en deportistas de élite han documentado dificultades para conciliar el sueño antes y después de la competición, lo que puede afectar la recuperación acumulada a lo largo de la temporada.
Mejorar el sueño es una estrategia preventiva. Algunas medidas con respaldo en higiene del sueño incluyen: mantener horarios regulares, evitar pantallas en las últimas horas del día (la luz azul reduce la secreción de melatonina), cenar con suficiente antelación y crear un entorno oscuro, ordenado y con baja estimulación.
En rendimiento deportivo, el descanso no es negociable: es un factor determinante en la prevención de lesiones y en la capacidad de sostener el nivel competitivo durante toda la temporada.



